#Columna LA COLUMNA | A NADIE LE SIRVE UN TRIBUNAL DEBILITADO (Por Gerardo García)

92

La Columna

Gerardo García

[email protected]

A nadie le sirve un tribunal debilitado

Es que de nada sirve hacerse de un coche al que previamente le pinchaste las llantas. Poco útil resulta ganar cuando tanto has perdido en el camino. Cuando debilitas en lugar de fortalecer. Flaco favor hacen aquellos que quieren llevarle la presa cazada al jefe, sin importarles que haya quedado ésta en los huesos.

Este ha sido un proceso en el que todos han perdido. La sucesión en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo ha sido descarnada. Lodo en el ventilador, se ha nutrido de filtraciones periodísticas dolosas en su mayoría; de presiones a los magistrados que han rayado en la violencia; de intentos de sujeción que parecen más propios de una época política que se supone ya terminó. Se ha pretendido, pues, descalificar antes que impulsar; desbarrancar antes que fortalecer.

Lodo en el ventilador, pues.

Mañana los magistrados del TSJ elegirán por voto secreto al sucesor de Fidel Villanueva. Desde hace semanas, el proceso ha estado plagado de incidentes que sólo han conseguido debilitarlos. Igual notas periodísticas que tratan de enlodar la imagen de algunos, que temas como la liberación de una orden de aprehensión al magistrado Juan García, uno de los que sonaba como posible; ahí la campaña de desprestigio contra la magistrada Verónica Acacio. Ahí presiones a todos y cada uno de los magistrados de parte de personeros del poder que, en efecto, van en contra de las instrucciones de quien dicen representar. Incluso el secuestro del familiar de uno de los magistrados, resuelto en unas horas vale aclarar, puso mayor presión incluso entre ellos. El proceso ha cohesionado a un grupo de magistrados que de esa manera han pretendido defenderse, pero que en conjunto ha servido para afectarles. Quien sea el sucesor de Fidel Villanueva, seguramente llegará debilitado y con un tribunal dividido, lastimado.

Y eso no le es útil a Quintana Roo.

Escribía en una entrega anterior que no ha habido gobernador que no haya querido intervenir en el Poder Judicial. Todos los que le anteceden a Carlos Joaquín González lo hicieron, algunos sin tanto éxito, como el caso de Joaquín Hendricks. Inferí, pues, que no habría porque no pensar que eso sucedería. Sin embargo, y de acuerdo a los hechos, esto no ha sucedido.   El gobernador Carlos Joaquín se ha mantenido al margen, no ha lanzado señales de qué magistrada o magistrado sería el indicado, y se sabe que lo que ha dicho es que quien gane, habrá de trabajar en conjunto como poderes autónomos que son.

Sin embargo, y de acuerdo a fuentes tanto gubernamentales, como del propio tribunal, sí ha habido intromisión de algunos poderosos integrantes de su gabinete que han tratado de mover sus fichas sin el respaldo del gobernador. No son los únicos. Varios grupos de poder han tratado de influir en este proceso y han participado en esta guerra de estiércol que sólo ha terminado por debilitar al Poder Judicial.

Es cierto que la gestión de Fidel Villanueva como presidente no ha contribuido en nada a que este clima les haya afectado. El aún magistrado presidente ha mostrado mayor preocupación por limpiar los movimientos administrativos de su gestión, que evitar lo que ha sucedido. Un liderazgo inexistente que contribuye de igual manera a este proceso de debilitamiento.

Sé que el gobernador Carlos Joaquín pretende no repetir las formas de gobiernos que le antecedieron. Que el principal factor de cambio de su gobierno es el de la transparencia, la apertura y el evitar que los actos de poder sean actos atrabiliarios, basados en la violencia y la amenaza. Que en efecto busca hacer que las cosas sean mejores por ser distintas.

El asunto es que lo que ha sucedido hasta ahora ha afectado tanto al Poder Judicial que quedará maltrecho. Y ello no le generará beneficio alguno a nadie.

Comments

comments