#Columna: LA SIGUIENTE MOVIDA | LA DESESPERANZA DE MÉXICO (Por Issac Janix)

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Por Issac Janix Alanís

La deseperanza de México

Flota en el ambiente la incredulidad de los ciudadanos hacia los políticos que gobiernan nuestro país, estado y municipios. La impotencia que todos sentimos ante tanta inseguridad nos tiene en una incertidumbre mayúscula. Los focos rojos hace tiempo ya que se encendieron y nos encontramos ahora en una espiral sin retorno en donde todos vamos en caída libre. Y para colmos Stephen Hawking sale a decirnos que la tierra colapsará en 600 años, esto es, en el 2600, como resultado del enorme gasto de energía, sobre todo eléctrica y fosilizada, que el ser humano realiza sin parar. “Los humanos en el 2600 vivirán codo con codo, ya no habrá espacio vital y el gasto de energéticos será tan gigantesco, que la tierra se convertirá en una bola de fuego que iluminará más allá del sistema solar”, afirmó categórico. Y no es para menos, lo está diciendo un astrofísico comparado con Isaac Newton.

Aquí en nuestro todavía rico México, a pesar del saqueo desmedido que se lleva a cabo, desde hace más de 500 años, las cosas no pintan bien. Y no están bien por los políticos que tenemos. A pesar de los problemas de seguridad, educación, empleo, y mejor le paramos; los políticos no quieren bajarse de su nube rosa, piensan que están en los tiempos de Luis Echeverría Alvarez o de José López Portillo, que lo que sí supo hacer bien fue ponerle su nombre a las avenidas principales del país entero. Siguen utilizando los recursos públicos sin medida, como si fueran de su propiedad. Bajan en las instalaciones del Ejército, sin mostrar disciplina, en helicóptero de esa benemérita institución, a jugar un partido de élite con el señor Presidente ¿Sabrán esos “señorones” cómo vivimos los de acá abajo? ¿Sabrán que hay regiones de México en donde las familias sobreviven comiendo solo un kilo de la encarecida tortilla? No lo saben y no tienen ni idea cómo se las ingenia una ama de casa para darles de comer a sus hijos.

Y no lo saben porque cuando sus agoreros les informan maquillan las cifras. Les dicen que todo está bien y que los índices de inseguridad están bajos si los comparamos con otras latitudes. Es triste ver que en cada período de elecciones la esperanza porque las cosas mejoren vuelve a fincarse en el ciudadano. Todos los candidatos, del partido que sean, prometen ser la mejor solución. Hablan como si poseyeran una varita mágica con la cual cambiarán las cosas y de pronto todos viviremos en paz y armonía. Es el revolcadero mediante el cual con un discurso retórico convencen a nuestro pueblo desmemoriado. Los que hemos tenido la oportunidad de ver de cerca a estos individuos vividores de los recursos de todos, entendemos que las cosas no cambiarán. Qué negro panorama ¿qué podemos hacer? Porque sí hay solución. Toda problemática trae su solución implícita. Y hay dos cosas que podemos hacer. Primero, elegir a los menos malos, a los que muestran voluntad de hacer las cosas bien.

Segundo, y es el punto más importante. No esperes que alguien, el gobierno, haga las cosas por ti. Hazlo por tu propia cuenta. Desarróllate, pon un negocio, estudia, trabaja, súperate. Ahí está la clave. Involúcrate en la política y las cosas cambiarán. La solución somos todos. Ya no tires basura que bloqueé los pozos de absorción, ya no destruyas los domos y equipo de ejercicios de los parques, limpia el frente de casa, no malgastes el agua potable limpiando el excremento de tu mascota. Ponte las pilas y no culpes a nadie de lo que tú mismo generas. El despertar ciudadano está en marcha.

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