#Columna LA SIGUIENTE MOVIDA | SEGURIDAD, TALÓN DE AQUILES DE GOBIERNOS (Por Issac Janix)

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La siguiente movida

Por Issac Janix Alanís

 

Seguridad, talón de Aquiles de gobiernos

Cerrar los ojos ante lo evidente de la falta de seguridad que se vive en Cancún, sería a todas luces una irresponsabilidad por parte de los tres órdenes de gobierno. Los ciudadanos ya no nos sentimos seguros en las calles, plazas comerciales o centro de esparcimiento, pues no sabemos en qué momento pueda desarrollarse un enfrentamiento con armas de fuego.

Se nota que la estrategia de seguridad emprendida por los gobiernos, no alcanza para dar resultados, quizá porque la corrupción está arraigada en todo el andamiaje administrativo que regula todas y cada una de las acciones de la burocracia. No hay esperanza que los ciudadanos podamos sentirnos tranquilos.

Aunque quieran minimizar el efecto de la percepción de la seguridad, los que somos ciudadanos sin escolta, sabemos que la incidencia delictiva afecta a los hogares y a las personas integrantes del hogar, la cifra negra, las características del delito, las víctimas y el contexto de la victimización; lamento decirlo, pero la percepción ciudadana es que las autoridades competentes del país no cuentan con los elementos que les permitan generar políticas públicas en dichas materias.

Urge resultados, urge que se aplique la inteligencia, urge solución al problema, antes que cualquier otro tema, la sociedad necesita sentirse segura, porque no nos pueden decir que “son ajustes de cuenta”, debido a que la propia autoridad ha sido víctima de estos ataques; como decimos los ciudadanos, “no hay que matar la gallina de los huevos de oro”.

Nadie discute la necesidad de una fuerza policial para el control y represión de la delincuencia y, lógicamente, pero también es cierto que algunas actuaciones podrían producir, en ocasiones, efectos no deseados, pues la corrupción se arraiga en estos cuerpos poli. Una de las razones por las que se ha escogido el tráfico de drogas, como caso sobre el que reflexionar, es porque también nos aporta ideas en este sentido.

Se debe tener mucho cuidado en la aplicación de la estrategia, pues no se trata de crear más víctimas, ni mucho menos de hacer apología del crimen, se trata de una coexistencia enmarcada por la paz, el diálogo, la tolerancia; pero que sea eficaz en todo sentido.

La problemática es la sociedad tiene una profunda sensación de inseguridad y se percibe como la causante de dinámicas de desestructuración de la región, la colonia, el fraccionamiento o la comunidad. De manera muy resumida, hay una confusión notable entre los conceptos de delito y conflicto, puesto que, en realidad apenas se habla del tráfico de drogas, la suciedad en su entorno etc. Una primera evidencia es que esta expansión territorial del fenómeno ha aumentado considerablemente la sensación de inseguridad, entre ciudadanos que antes se hallaban tranquilos, no tanto por el hecho delictivo en sí mismo, sino por el ambiente, la gente o los locales que lo acompañan indefectiblemente.

Debemos tener presente que estamos hablando de percepciones, más que de realidades y, desde esta perspectiva, habría que subrayar otra de las ideas que las entidades afectadas manifiestan: tienen la convicción de que esta nueva situación está provocando el cierre de establecimientos tradicionales, así como la huida de algunos de sus antiguos habitantes, lo que contribuye a la degradación de la vida en el mismo y a profundizar la sensación de abandono.

Urge que los ciudadanos participemos en las decisiones del gobierno, que nos pregunten sobre qué política pública se debe de implementar en cada región y municipio, pues no es lo mismo combatir el crimen en Cancún, que en Felipe Carrillo Puerto.

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