RIVIERA MAYA.- La integridad del Tramo 5 Sur del Tren Maya encendió nuevas alertas luego de que ambientalistas documentaran pilotes que se desintegran al tacto bajo el agua, liberando cemento, óxido y metales en los ríos subterráneos del acuífero maya, uno de los sistemas hídricos más importantes del país.
El tramo, de aproximadamente 60 kilómetros entre Playa del Carmen y Tulum, atraviesa el sistema de cuevas y ríos subterráneos Ox Bel Ha. Aunque el proyecto original contemplaba una vía a nivel de suelo, se optó por elevar el tren sobre miles de pilotes, perforando el terreno kárstico rico en agua dulce.
A inicios de 2026, integrantes del colectivo Sélvame MX realizaron inmersiones en cavernas inundadas donde detectaron columnas con corrosión severa, camisas metálicas oxidadas y derrames de cemento sólido que obstruyen el flujo natural del agua. Los buzos señalaron que algunas estructuras se desmoronan con solo tocarlas, lo que evidencia un deterioro acelerado.
Especialistas advierten que esta situación representa un doble riesgo: por un lado, la contaminación del acuífero, fuente vital para comunidades y ecosistemas; por otro, un posible colapso estructural del viaducto elevado, considerando que más de 15 mil columnas fueron empotradas en zonas con cavernas y cenotes. El riesgo aumentaría si el tren opera con carga pesada o materiales peligrosos.
Ingenieros y espeleólogos independientes han advertido desde años previos que la mezcla de agua dulce y salada acelera la corrosión del acero, y que el proceso de inyección y fraguado del cemento habría sido deficiente, permitiendo la filtración constante de agua.
Hasta ahora, no hay una respuesta pública de las empresas constructoras ni de las autoridades federales responsables del proyecto. Además, la falta de acceso a contratos y documentación ha generado críticas por opacidad. Legisladores y colectivos ambientales han exigido auditorías técnicas independientes y acciones inmediatas para evaluar la seguridad del tramo.
Sélvame MX anunció que continuará con labores de monitoreo y la presentación de denuncias por posibles delitos ambientales, mientras especialistas advierten que el tiempo es un factor crítico para evitar daños irreversibles al acuífero maya y riesgos mayores a la infraestructura ferroviaria.


















