#Columna: JUICIO CRÍTICO | TODO LO CONTRARIO: LA CONSULTA FUE UNA DERROTA PARA AMLO (Por Jorge Castro Palacios)

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JUICIO CRÍTICO
Por Jorge Castro Palacios

TODO LO CONTRARIO: LA CONSULTA FUE UNA DERROTA PARA AMLO

El resultado de la consulta sobre el NAIM, lejos de ser una victoria para López Obrador, como creen algunos, fue una importante ‘sacudida’ para él y su equipo, pues de los 30 millones que lo apoyaron en su candidatura, sólo 748 mil lo hicieron con esta propuesta del aeropuerto de Santa Lucía. En pocas palabras, es como si se hubiese mandando a realizar una encuesta para medir su nivel de aprobación entre sus seguidores, tras las elecciones, y el 75% de estos dijera ya no estar de acuerdo con él. Si a eso se le suma que fueron cuatro días del ejercicio, y no uno, como el 1 de julio, el producto se traduce aún peor.

La poca respuesta fue un golpe tan fuerte para su figura política, que no salió ese mismo día a dar él los resultados y lucir su popularidad, como disfruta y acostumbra hacer para amagar a sus contrincantes y opositores.

Al día siguiente y tras consultarlo con la almohada, el presidente electo decidió seguir con el plan y “acatarse” a la decisión de la mayoría en la encuesta, confiando en que la tibieza mostrada recientemente por Peña Nieto y la postura conciliadora del sector empresarial permanecerían, y que no aprovecharían su poco respaldo -la oportunidad que esperaban– para lanzar un ‘bombardeo’ mediático, en el que incluso ya ha dado de qué hablar el gobierno francés, que se ha deslindado del estudio que garantizaba la viabilidad de construcción en Santa Lucía, señalando que existían puntos inconsistentes.

AMLO, en respuesta, también solicitó a sus medios afines y operadores en redes sociales que lo engrandecieran a él y el triunfo de su propuesta en la consulta, para desviar la atención de la insignificancia de las cifras. Asimismo, reviviendo la guerra de clases y llamando de vuelta a batalla a los dudosos y nuevos escépticos.

Peña Nieto, en su calidad de todavía presidente constitucional, afirmó ayer que la construcción de Texcoco seguiría en los poco más de dos meses que quedan de su gobierno, y que el pago de indemnizaciones a inversionistas y contratistas -si finalmente se llegase a cancelar– correría por parte de su sucesor.

La moneda aún está en el aire, y los intereses que hay de por medio en ambas partes ya no se ocultan. Es una guerra de poder en la que el tabasqueño lleva las de perder, pues no ha sido mesurado ni prudente con su victoria electoral, como niño con juguete nuevo, aunque todavía no lo ha sacado de la caja.

Lo que deberían pedirle sus seguidores y asesores -lejos de alentarlo a armar y desarmar con un poder que aún no ostenta– es lo mismo que le pidió ayer la Coparmex: ser más sensato.

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