#Columna: PLEAMAR | A PESAR DE LOS ESCÉPTICOS Y DE LOS QUE QUIEREN DARLE USO POLÍTICO, EL TREN MAYA VA (Por Lenin Amaro Betancourt)

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PLEAMAR

Por Lenin Amaro Betancourt

 

A PESAR DE LOS ESCÉPTICOS Y DE LOS QUE QUIEREN DARLE USO POLÍTICO, EL TREN MAYA VA

  • La inversión de 150 mil millones de pesos en el Tren Maya es histórica en el sureste de México
  • El proyecto no sólo considera acciones específicas para mitigar el impacto ambiental, sino que esas medidas representan empleos para 20 mil campesinos

Este domingo, el presidente de la República electo, Andrés Manuel López Obrador presentó, junto con los gobernadores de Chiapas, Yucatán, Campeche, Tabasco y Quintana Roo el proyecto del Tren Maya, el cual incluye ya el trazo definitivo y la inversión total que ronda los 150 mil millones de pesos, una inversión sin precedentes para la región sur-sureste del país, región con la cual, las administraciones federales establecieron una deuda histórica.

Históricamente, para esta región, sólo han trascendido inversiones multimillonarias para la explotación de los recursos naturales, hechos que han representado una enorme depredación de los recursos naturales y el empobrecimiento de los habitantes de la zona, debido a que, al explotar recursos como el petróleo, el agua para generar energía eléctrica, la minería entre otras actividades extractivas o de monocultivo, dispersaron a millones de habitantes de sus comunidades al dejarlos sin la posibilidad de realizar las actividades que durante generaciones habían realizado en sus lugares de origen; la marginación provocó la miseria de la región.

A excepción de los estados de Yucatán y Quintana Roo, en los cuales, sólo una parte de su territorio ha logrado mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, gracias al desarrollo de la industria de la transformación en Mérida Yucatán, y del turismo, en el norte de Quintana Roo, el resto del territorio sur-sureste ha estado al margen del desarrollo económico nacional, por ello me he referido a la deuda histórica que el centro del país tiene con la región.

A diferencia de ello, la administración federal entrante, ha dispuesto de un proyecto que considera el desarrollo de la industria turística para la región, además de la generación de empleos directos e indirectos que fortalezcan a la economía regional, pero además, invite a sus habitantes originarios a volver a sus lugares de origen a desarrollar una actividad remunerada.

Un ejemplo de lo anterior, lo representa el plan de mitigación del impacto ambiental que generará la magna obra turística. Como sabemos, todas las actividades humanas suponen un impacto al medio ambiente, por ello, en las manifestaciones de Impacto Ambiental, los responsables de las obras tienen la obligación de determinar este impacto y la forma de mitigarlo; para el caso del proyecto del Tren Maya, el impacto considera la siembra de 50 mil hectáreas de árboles frutales y maderables.

Estas actividades suponen además trabajo permanente para 20 mil campesinos, una cifra también sin precedentes, pues aunque las labores de la industria extractiva suponen la ocupación de mano de obra, no siempre considera a las comunidades originarias, por el contrario, requirieron de la inmigración de mano de obra especializada.

Las actividades que tradicionalmente expulsaron a los habitantes de las comunidades rurales de la región de hecho, han dejado de representar los ingresos de divisas que en sus inicios le representaron a la Nación, hecho que ha incrementado a su vez el desempleo y el subempleo local; además de la expulsión de sus habitantes. La prueba del abandono y falta de interés por el desarrollo económico de la región sur-sureste, quedó de manifiesto en un comentario que hiciera Andrés Manuel López Obrador durante la presentación del proyecto cuando se dijo sorprendido de que, a diferencia de la infraestructura ferroviaria del norte del país donde ha sido privatizada en su totalidad, para el caso del sur-sureste, las vías siguen perteneciendo a la Nación, lo cual resulta en una muy buena noticia para el proyecto.

El proyecto del Tren Maya que representa una inversión de 150 mil millones de pesos de los cuales, 16 mil millones iniciales en el 2019 serán aportados por el Gobierno federal y ademas de capital privado sería lo que le denomina una p\p inversión publico provada.

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