#Columna: PLEAMAR | EL CAMBIO DEL RÉGIMEN POLÍTICO PARA MÉXICO: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN (Por Lenin Amaro Betancourt)

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PLEAMAR

Por Lenin Amaro Betancourt

 

El cambio de régimen político para México: La Cuarta Transformación

Lo que ocurrió el sábado primero de diciembre, es un hecho único en la historia del país debido a sus muchos “por primera vez en la historia” y otros actos que, aunque fueron similares a otros antecedentes, revisten una importancia única al ubicar a México en el escaparte internacional; el cambio de régimen y las acciones emprendidas sobre todo en materia económica y política, inciden ya y seguirán incidiendo en la confianza de las empresas nacionales e internacionales para invertir en territorio mexicano. Repasemos los “por primera vez en la historia”.

Por primera vez, un Presidente de la República que va rendir protesta y a recibir la Banda Presidencial sale de su domicilio sin la protección del Estado Mayor Presidencial, pero además, en una vehículo sedán –no en camioneta, vehículo descapotable, táctico, o en una limusina- y además, en uno de los vehículos más modestos del mercado automotriz, un Jetta de la Volks Wagen. Por primera un presidente circula sin el cierre total o parcial de las calles por las que circula; a baja velocidad para recibir muestras de cariño, de apoyo y para bienes; en el mejor de los casos; con la ventanilla abajo y sobre todo, con la ciudadanía volcada a las calles por donde circula para tratar de acercarse.

Por primera vez, un Presidente de la República recibe de las comunidades indígenas y afromexicanas, el Bastón de Mando que representa un reconocimiento a su liderazgo, el cual no le habían entregado a ningún otro presidente, ello acompañado de la realización de un ritual de limpia energética y protecciones, prácticas que si bien, para algunos pudiera no representar un hecho trascendente, para nuestros hermanos indígenas simboliza un acto de amor, de respeto y de comunión con el Universo. En respuesta pudimos ver a un Andrés Manuel emocionado hasta el extremo de arrodillarse frente a un indígena, en evidente actitud de respeto, el respeto y reconocimiento a nuestros pueblos originales.

Por primera vez, un presidente de la república recién ungido reúne a 160 mil personas en el Zócalo Capitalino sin que ninguno de ellos se moviera durante la ceremonia de los pueblos indígenas y el posterior discurso de Andrés Manuel que incluyó la lectura de los 100 compromisos prioritarios.

La salida del Congreso de la Unión para dirigirse a Palacio Nacional nos recordó mucho la Marcha de la Lealtad del 9 de febrero de 1913, sólo por el hecho de que fue el Heroico Colegio Militar quien custodió el convoy que se dirigió al Palacio Nacional. En este punto cabe destacar que, lejos de lo que algunos piensan respecto de que el Ejército Mexicano podría efectuar un eventual Golpe de Estado, el propio Andrés Manuel ha aclarado que esta institución no es proclive a la ambición de poder económico que les pudiera representar un acto de traición a la Patria. Por el contrario, aclaró que si en algún momento algún elemento castrense actuó en contra de la ciudadanía, fue obedeciendo órdenes de una autoridad civil; abundó que es de reconocerse y destacar todas las acciones en que la heroica institución ha emprendido en auxilio de la ciudadanía.

NO AL CIRCO
Una de las estrategias que le han merecido críticas al presidente de la república es la tendiente a no investigar ni fincar responsabilidad a los integrantes de los gabinetes de las últimas administraciones en lo que hace a los actos de corrupción; a esto, el propio presidente explicó durante su discurso ante el Congreso de la Unión que no se trata de hacer una cacería de brujas, pero sobre todo de hacer de la política un circo, pero además hizo un razonamiento que a mi juicio resulta fundamental y el cual no ha sido tan analizado: si se iniciaran investigaciones en torno de los hechos de corrupción, habría que investigar a todos, desde los niveles más altos hasta todos los demás involucrados de rangos inferiores y afirmó “no habría cárceles suficientes para encerrar a tanta gente”.

Claro que, aunque dijo que no iniciaría una “cacería de brujas”, se dijo respetuoso de las leyes, con lo que dejó abierta la posibilidad de que cualquier ciudadano haga las denuncias correspondientes en cuyo caso, no haría nada por frenar la aplicación de la ley.

El compromiso es “ponerle un punto final a esta situación”, dijo el presidente y comenzar con esta nueva administración a combatir la corrupción e impunidad; destacó las reformas relativas a cancelar el fuero constitucional para el presidente, representantes y los servidores públicos; las modificaciones para hacer del delito de corrupción, tráfico de influencias y delitos electorales, faltas incluidas en el Código Penal, de forma que, aun estando en funciones, ninguno se evada del ejercicio de la justicia.

Esta frase en especial, la relativa a que no habrían cárceles suficientes, no obstante que en su discurso inició agradeciendo al presidente saliente, Enrique Peña Nieto el no haber intervenido en la contienda electoral y “todas sus atenciones”, resultó mucho más vergonzoso el hecho de hacerle ver todos los oprobios que las administraciones de los 36 años anteriores han significado para México y que se magnificaron en las últimas; dese el incremento exponencial de la deuda externa de México, hasta la entrega del territorio y los negocios nacionales, aun aquéllos que le resultan fundamentales a la administración pública.

Haber hecho ese recuento, representa tanto como sentenciar a todos ellos, pero en especial, a Enrique Peña Nieto a quien, en su presencia le hizo ver del daño terrible que su administración representó para la vida nacional.

LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES
Fue tan clara la exposición que el presidente hizo sobre el daño que las pasadas administraciones provocaron, que en respuesta a las pancartas que las bancadas del PAN y el PRI desplegaron pidiendo la disminución del precio de las gasolinas, López Obrador dijo, “ahora resulta que quienes provocaron que el precio se incrementara, piden que baje”, y aunque hay quien considera que esta mención estuvo demás o que fue excesiva, hay que recordarles que en su momento, fue mucho más infame y agresivo hacia la ciudadanía la aprobación de la Reforma Energética.

Un punto final al neoliberalismo social y económico y el inicio de una nueva vida política basada en la atención a quienes menos tienen, para acabar con la ignominia y el abandono en la que viven muchos millones de mexicanos hasta este primero de diciembre, fue la propuesta más importante de la nueva administración.

Nos toca a los ciudadanos vigilar que los compromisos, sobre todo los enumerados durante su discurso en la plancha del Zócalo Capitalino, es decir los cien puntos, se materialicen y que de ninguna manera, aquéllos que se empeñan en regresar las condiciones a lo que fueron hasta el pasado viernes, logren su cometido, esto es, por el bien de todos.

Saludos.

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