#Columna: PLEAMAR | EL DEBIDO ORDEN, LA AUSTERIDAD REPUBLICANA Y LA GRILLA BARATA (Por Lenin Amaro Betancourt)

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PLEAMAR
Por Lenin Amaro Betancourt

 

El debido orden, la austeridad republicana y la grilla barata

El cambio de fondo que experimentamos ya en nuestro país sabíamos que no iba a estar exento de todo tipo de señalamientos, críticas y oposiciones abiertas. Y no porque haya algo mal planteado en las acciones que representan este cambio, simplemente porque quienes hacen estas críticas se han convertido en oposición, una que ha perdido ni más ni menos que el poder.

Esta oposición, la que representan principalmente grupos de poder acostumbrados a vivir de él , entre ellos conservadores intolerantes como Diego Fernández de Ceballos; los expresidentes que han perdido la posibilidad de vivir con pensiones vitalicias inmensas que incluían no sólo la remuneración de cientos de miles de pesos mensuales, sino el pago de asesores y hasta la posesión de bienes materiales propiedad de la Nación; personajes que han amasado su fortuna al amparo de la corrupción, entre otros poderosos que hoy comienzan su debacle ante la falta del dinero fácil que representa la corrupción.

Esta gente invierte fuertes cantidades de dinero para emprender campañas de desinformación en medios de comunicación y en redes sociales; así, tenemos que todos los días recibimos cualquier cantidad de mensajes de Whatsapp y en nuestras cuentas de redes sociales criticando acciones de gobierno o al presidente en lo personal. Desde luego que muchos de estos mensajes, además de obvios, luego contienen “firmas” detectables como por ejemplo, referirse a Andrés Manuel en términos de “El Señor López”.

MAGISTRADOS, SUELDOS INIMAGINABLES, TRAICIÓN
La discusión sobre las percepciones de jueces y magistrado es una de esas que tienen mucho más de fondo que simplemente el tema de las percepciones. Resulta que el Poder Judicial es el único que tiene la capacidad de hacer las funciones de “juez, parte y verdugo” y este es un hecho que no garantiza el equilibrio de los poderes; es decir, si el titular del Ejecutivo (el presidente de la república), emite un decreto que es cuestionado por los demás poderes, éstos tienen la capacidad de revisar y hasta de cambiarlo si se demuestra que es contrario a lo que determina la Constitución.

Lo mismo con las decisiones de los diputados y senadores, es el Poder Judicial el facultado para revisar, analizar y en su caso, fallar en contra de dicha resolución si es que la encuentra contraria al interés de la Nación, que vulnera la Constitución o los tratados y convenios que México signa con otras naciones y aún el titular del Ejecutivo, tiene la facultad ulterior de vetar resoluciones legislativas.

Pero en el caso de las resoluciones del Poder Judicial, no existe aún facultad alguna para los demás poderes que permita el contra peso. Es así que por ejemplo, en la discusión sobre la Ley de Salarios Mínimos, los magistrados ya se han amparado ¡ante ellos mismos!, a fin de evitar que este criterio relativo a que ningún servidor público puede percibir remuneraciones superiores a las del presidente de la República se aplique en su caso.

Tenemos entonces que, es el Poder Judicial el que emite el amparo constitucional al propio Poder Judicial para que no les bajen sus sueldos a los magistrados.

Por otro lado, resulta cínico salir a decir que se equivoca Andrés Manuel al señalar que el sueldo de algunos magistrados supera los 600 mil pesos cuando se ha demostrado con documentos, y es más vergonzoso aún porque se trata de justificar que no son más de 600 mil, pero sí unos 500 o 550 mil pesos mensuales.

Aún considerando el sueldo mínimo que actualmente percibe un profesionista, lo que reciben los magistrados en verdad es un fuerte insulto para los demás mexicanos. El salario mínimo de un periodista, por ejemplo, es de 10 mil pesos mensuales; esto quiere decir que para que un profesional de los medios de comunicación pudiera reunir el monto que un magistrado percibe en un solo mes de trabajo, tendría que trabajar 5 años y no gastar un solo centavo durante esos 5 años, ello sólo para reunir lo que un magistrado recibe en un solo mes.

Pero lo más grave es que la percepción mensual de una persona que recibe el salario mínimo general, recibe, hoy, antes de que se decreten los nuevos salarios mínimos, 2 mil 650 pesos mensuales, es decir, para llegar a reunir los 600 mil pesos que un magistrado recibe en un solo mes, quien gana el mínimo tendría que trabajar 18 años y algunos meses sin gastar un centavo, he ahí el agravio, es entonces que se antoja cínico y pretencioso, ominioso que los magistrados salgan a quejarse por las exigencias para que se disminuyan sus sueldos.

Saludos.

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