#Columna: PLEAMAR | LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA (Por Lenin Amaro Betancourt)

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PLEAMAR
Por Lenin Amaro Betancourt

La democracia participativa

La convocatoria que hiciera el presidente electo del país, Andrés Manuel López Obrador para que fuera la ciudadanía quien decidiera la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) para avanzar en uno alternativo que supone la ampliación del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), Benito Juárez García, la reactivación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Toluca (AICT) y la habilitación de dos pistas en la actual Base Militar de Santa Lucía (BMSL), es en los hechos, el primer paso hacia la transición del ejercicio denominado “Democracia Representativa”, hacia la “Democracia Participativa”.

Durante la conferencia de prensa que ofreciera el pasado lunes Andrés Manuel López Obrador, trascendieron noticias muy importantes en cuanto a la lógica del nuevo plan para restar saturación al actual AICM; también se habló de no afectar a inversionistas y contratistas, pero en términos democráticos, la conferencia que ofreció el presidente electo trasciende por un tema fundamental para todo los ciudadanos, el fomento de la democracia.

En su momento, AMLO dijo “tenemos que ir creando el ámbito democrático, cuando hay democracia no existe la corrupción”. Y este pronunciamiento tiene que ver con el Proyecto de Nación que encabeza el presidente electo y desde luego, no se puede pensar en avance democrático sin la participación ciudadana; es la voluntad ciudadana la que marca la diferencia, la diferencia entre este aún proyecto (hasta el 1 de diciembre cuando tome posesión el Presidente de la República) y las administraciones anteriores las cuales favorecieron la toma de decisiones concensada únicamente con los grupos de poder económico.

Este es el paso de una democracia representativa a una participativa; en el anterior esquema, el representante popular tomaba decisiones a nombre de los ciudadanos, pero sin tomarle en cuenta; no existía una mecánica que les obligara a llevar a las Cámaras y las dependencias la voluntad de la mayoría y eso fomentaba básicamente la corrupción, pues los primeros en corromperse, en vender su voto, eran precisamente los “representantes populares” a quienes los ciudadanos pagamos sueldos y elegimos.

Un elemento que ha permitido la simulación en torno de la democracia, es la redacción del artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, fracción VIII párrafo tercero, este determina que las consultas populares no se pueden votar aspectos que tienen que ver con la restricción de los derechos humanos, la materia electoral y “los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente”, es decir, existe el instrumento para negar la realización de una consulta.

Por ello, durante la misma conferencia de prensa del pasado sábado, Andrés Manuel López Obrador fijó una postura que no deja lugar a dudas sobre el derrotero de su administración al advertir, “el gobierno que está por iniciar su mandato es para todos no es para un grupo, no va a ser un gobierno al servicio de una minoría, es el gobierno del pueblo y siempre va a prevalecer el interés general, lo que convenga a la nación, les guste o no les guste”.

Por todo lo anterior, en el mismo evento Andrés Manuel adelantó, primero que todos los temas factibles de consultar, serán sometidos a consulta y en segundo lugar, destacó que se busca hacer una modificación al artículo 35 Constitucional, justamente para quitar los candados que limitan la realización de consultas, principalmente en lo referente al presupuesto gubernamental y recordó que esa fue la razón por la cual se les negó en su momento la posibilidad de hacer una consulta sobre la Reforma Energética.

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