WASHINGTON.- Doce días después de la intervención militar en Venezuela que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la líder opositora venezolana María Corina Machado fue recibida este jueves por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca.
El encuentro se dio en un contexto político complejo, marcado por las recientes declaraciones de Trump, quien enfrió las expectativas de la oposición venezolana al expresar públicamente su buena relación con Delcy Rodríguez, a quien calificó como una “persona estupenda” y con quien aseguró que Washington “trabaja muy bien”.
Machado llegó al recinto poco antes del mediodía, vestida de blanco y por una entrada lateral. Aunque no era la primera vez que pisaba la Casa Blanca —George W. Bush la invitó hace más de 20 años—, sí se trató de su cita política más relevante y su primer cara a cara con el líder del movimiento MAGA.
La reunión fue discreta y sin protocolo de alto nivel. No hubo recibimiento oficial ni presencia de la prensa, una fórmula que Trump ha utilizado en ocasiones cuando opta por encuentros privados, como ocurrió recientemente con el nuevo presidente de Siria.
El encuentro tomó la forma de un almuerzo de trabajo a puerta cerrada en un salón contiguo al Despacho Oval. Mientras se desarrollaba la reunión, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que Trump esperaba con interés una conversación positiva con Machado, a quien describió como “una voz destacada y valiente para gran parte del pueblo venezolano”.
Leavitt reiteró, no obstante, que la postura del presidente estadounidense no ha cambiado respecto al liderazgo de la oposición. Indicó que Trump sigue dudando de la capacidad de Machado para encabezar una transición política en Venezuela, aunque aseguró que está comprometido con una eventual transición y con la celebración de elecciones, sin ofrecer un calendario concreto.
La funcionaria también subrayó que el presidente, el secretario de Estado Marco Rubio y la administración estadounidense han mantenido comunicación constante con Delcy Rodríguez y otros integrantes del gobierno interino venezolano, a quienes calificó como “extremadamente cooperadores” con las solicitudes de Washington.
Tras concluir la reunión, poco más de dos horas después, Machado salió a saludar a simpatizantes que la esperaban en las inmediaciones de la Casa Blanca. Ahí pronunció una breve frase: “Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”.
De acuerdo con su entorno, el equipo de Machado buscó este encuentro para convencer al Gobierno de Estados Unidos de impulsar un cambio de régimen y evitar que Delcy Rodríguez se convierta en el interlocutor definitivo de Washington para el futuro político y petrolero de Venezuela. En su defecto, la oposición pretende que se incremente la presión internacional para lograr la liberación de miles de presos políticos.
La incógnita tras el encuentro es si Machado logró posicionar a la oposición venezolana como un actor central en los planes de Estados Unidos para el futuro del país sudamericano, o si Washington mantendrá su actual estrategia de interlocución con el gobierno interino.






















