CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó categóricamente que fuerzas armadas estadounidenses puedan operar en territorio mexicano, luego de que trascendiera que el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono preparar acciones contra cárteles de la droga que Washington clasifica como organizaciones terroristas.
“Estados Unidos no va a venir a México con los militares. Cooperamos, colaboramos, pero no va a haber invasión. Eso está descartado, absolutamente descartado”, afirmó este viernes en su conferencia matutina. Subrayó que la eventual presencia de tropas extranjeras “ni es parte de ningún acuerdo, ni mucho menos” y recordó que “cuando lo han llegado a plantear, siempre hemos dicho que no”.
Aunque se desconoce con precisión qué planes evalúa el Pentágono, la instrucción de Trump despierta interrogantes legales y amenaza con tensar las relaciones bilaterales. Funcionarios mexicanos, tanto en público como en privado, han cerrado la puerta a cualquier acción militar de Washington en el país.
Tres fuentes consultadas por este medio, que pidieron anonimato por tratarse de deliberaciones internas, advirtieron que un movimiento unilateral de Estados Unidos podría llevar a México a suspender la cooperación en materia de seguridad y migración.
Arturo Rocha, exfuncionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores, fue tajante: “Esto no es Afganistán, donde el Estado está roto y puedes hacer lo que quieras porque hay un vacío. Este ha sido siempre el temor más profundo de México: la sensación constante de que podríamos ser invadidos de nuevo. La presidenta ha dejado claro que nuestra soberanía es una línea roja”.
La advertencia llega en un momento en que la cooperación bilateral había mostrado avances, especialmente tras la ofensiva contra el Cártel de Sinaloa, considerado uno de los mayores productores de fentanilo del mundo. El despliegue de cientos de soldados en operaciones contra esa organización provocó, según datos estadounidenses, una reducción del 50% en las incautaciones de la droga en los últimos meses respecto al mismo periodo del año pasado. Sin embargo, aún no está claro si la caída responde a la presión gubernamental o a nuevas tácticas de los cárteles para evadir la detección.






















