WASHNGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que impondrá “aranceles secundarios” del 100% a los socios comerciales de Rusia en un plazo de 50 días, en caso de que Moscú y Kiev no lleguen a un acuerdo que inicie un alto al fuego y un proceso de paz para poner fin a la guerra en Ucrania.
Durante una conferencia de prensa ofrecida en la Casa Blanca, acompañado por el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump expresó su frustración con su homólogo ruso, Vladimir Putin, ante la falta de avances en las negociaciones para terminar el conflicto iniciado con la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
“Como no alcancemos pronto un acuerdo, vamos a imponer aranceles muy severos en 50 días. Aranceles al 100%. Podéis llamarlos aranceles secundarios”, advirtió Trump.
El mandatario recalcó que su anuncio no está relacionado con la propuesta bipartidista que analiza actualmente el Congreso estadounidense, la cual contempla aranceles aún más agresivos, de hasta un 500%. Según Trump, aunque los republicanos están empujando esta iniciativa con fuerza, “no estoy seguro de que todavía nos haga falta”.
Trump centró su mensaje en la falta de disposición de Putin para alcanzar un acuerdo, asegurando que hace dos meses las negociaciones estuvieron cerca de concretarse, pero no se logró un resultado final. “Estoy decepcionado con él”, declaró el presidente estadounidense.
El líder republicano hizo un llamado directo a Moscú, señalando que “más de 100,000 soldados rusos han muerto desde enero”, cifra que atribuyó directamente a la obstinación de Putin. “Si yo fuera Vladimir Putin, me replantearía si no debería tomarme las negociaciones sobre Ucrania más en serio”, sentenció.
Trump también aseguró que Putin ha engañado a muchos líderes estadounidenses en el pasado, mencionando expresidentes como Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden. “Pero a mí no me ha engañado”, afirmó con contundencia. “Llega un momento en que hay que pasar de las palabras a las acciones”.
El mensaje del mandatario representa un nuevo giro en la postura de Estados Unidos frente a Rusia, esta vez con una amenaza directa a los países que aún mantienen vínculos comerciales con Moscú, en un intento por presionar de manera indirecta al Kremlin a buscar una salida diplomática al conflicto.






















