CHETUMAL.- En Quintana Roo, el rostro de la asistencia social está cambiando. Al frente del Sistema DIF Estatal, Verónica Lezama Espinosa ha emprendido una profunda transformación de una institución históricamente olvidada, marcada por décadas de abandono tanto en infraestructura como en atención humana. Hoy, con el respaldo de la gobernadora Mara Lezama Espinosa y en sintonía con los principios de justicia social que impulsa Claudia Sheinbaum a nivel nacional, el DIF se fortalece como un pilar real de apoyo para las familias quintanarroenses.
El modelo humanista que impulsa Vero Lezama parte de una convicción clara: el bienestar de la infancia, las personas mayores, y los sectores más vulnerables debe colocarse en el centro de la acción pública. En este primer año de gestión, se ha priorizado no solo la rehabilitación de espacios, sino también la creación de entornos protectores, amorosos y funcionales para quienes más lo necesitan.
Uno de los avances más visibles es la entrega de más de 33 millones de desayunos escolares en coordinación con los 11 DIF municipales y los comités de madres de familia. Este esfuerzo, más que una cifra, representa nutrición, permanencia escolar y dignidad para miles de niñas y niños en situación vulnerable.

Además, se han creado Centros Integrales de Primera Infancia y Centros de Desarrollo Infantil, que garantizan acceso a educación temprana y atención integral en espacios seguros. Programas como Latidos de la Infancia, la consulta nacional Escucha, y el foro estatal Escuchar tu voz genera cambios han servido como plataformas para escuchar y visibilizar a la niñez de todo el estado.
La apuesta por la infraestructura también ha sido histórica. Un ejemplo contundente es el Centro de Atención Infantil Booy Ché, en Cancún, diseñado para hijas e hijos de madres y padres del sector turístico. Este espacio, antes inexistente, ahora permite a trabajadoras dejar a sus hijas e hijos en un lugar seguro, con atención pedagógica y emocional de calidad.
Otro proyecto emblemático es PILARES Villas Otoch Paraíso, donde hoy 53 menores reciben atención integral con instalaciones totalmente rehabilitadas: dormitorios dignos, talleres, comedores, zonas deportivas y espacios terapéuticos. El centro recibió una inversión superior a los 186 millones de pesos en infraestructura, 3.6 millones en equipamiento y 1.7 millones en transporte.
A esto se suman más de 100 festivales del Día de la Niña y el Niño, organizados en comunidades rurales como parte de una política incluyente que reconoce el derecho al juego, la alegría y la celebración. Y por primera vez en más de 30 años, se remodeló la Procuraduría de la Defensa de Niñas, Niños y Adolescentes, que hoy cuenta con áreas funcionales y humanas para brindar atención psicológica, jurídica y social.

Todos estos avances responden a una nueva forma de gobernar: cercana, sensible y comprometida. Vero Lezama ha hecho del DIF una institución viva y presente en todo el estado, gracias también al respaldo total de la gobernadora Mara Lezama, la primera mujer en gobernar Quintana Roo y promotora de una política pública basada en la justicia social y la igualdad.
Esta visión se alinea con el proyecto nacional que encabeza Claudia Sheinbaum, quien ha prometido dar continuidad y fortalecimiento a las políticas sociales desde un enfoque de bienestar y derechos.
“La transformación es con amor, pero también con estrategia, inversión y resultados medibles”, ha dicho Verónica Lezama. Y en Quintana Roo, esa transformación ya está en marcha.























