PARAGUAY.- La detención de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco y señalado como presunto líder del grupo criminal La Barredora, abrió un nuevo frente de tensión tras sus declaraciones en las que asegura ser víctima de una “persecución política” orquestada desde México.
Bermúdez fue capturado el pasado 12 de septiembre en Asunción, donde se refugiaba en una mansión con lujos que incluían jacuzzi, jardines privados, joyas y dinero en efectivo. Sobre él pesan acusaciones en México por secuestro, extorsión y asociación delictuosa, aunque insiste en que las acciones legales en su contra responden a un afán de hostigamiento.
En agosto, antes de su captura, el exfuncionario promovió un amparo para revertir el aseguramiento de una propiedad en Villahermosa, Tabasco. En ese escrito denunció directamente al gobierno estatal: “Mi familia y yo nos hemos visto injustamente envueltos en una persecución política (…) al grado que autoridades de la Fiscalía ejecutaron una orden de cateo en mi inmueble”.
Si bien un juez federal le concedió una suspensión provisional para evitar daños a la casa, el Tribunal Colegiado en materia penal confirmó días después el aseguramiento, dejando la propiedad bajo control de la fiscalía como parte de las indagatorias por operaciones ilícitas.
El exsecretario tabasqueño, apodado “El Abuelo”, sostiene que su caída es producto de una revancha política más que de un proceso judicial legítimo. Sin embargo, para las autoridades mexicanas su captura representa un avance en la cooperación internacional contra el crimen organizado.






















