CHEUTMAL.- “Chilango de nacimiento y de buena cepa, y chetumaleño de corazón”, así se define Jorge Manriquez Centeno, autor de (Des)encuentros, su primer libro de relatos que irrumpe en la escena literaria bajo el sello editorial de Rosa Ma. PORRUA. El libro fue presentado recientemente, marcando un parteaguas en la trayectoria del escritor, quien radica en Chetumal desde 1991.
“Escribiendo, reescribiendo, tirando a la basura algunos escritos que creí insípidos… ha llegado el momento de mojarme y no sólo de ver caer la lluvia”, confesó el autor sobre la decisión de publicar su obra, que fue construida a lo largo de años con retazos de vida, ficción y crítica social.
(Des)encuentros se sitúa en el contexto de una oficina en el Distrito Federal de los años ochenta —aunque bien podría ser cualquier oficina en cualquier época—, y plantea una mirada aguda y profunda sobre los laberintos emocionales, sociales y políticos que atraviesan sus personajes.
“Una oficina es un microcosmos aislado… donde se suman o se restan pasiones humanas”, explicó Manriquez Centeno. Con una narrativa en tercera persona y un lenguaje salpicado de giros metafóricos y expresiones del argot chilango, el libro retrata el lado más crudo y, a veces, absurdo de la existencia burocrática.
La obra es también una crítica al sistema político de los años ochenta y a la mezquindad —pero también la grandeza— del ser humano. Como señala Agustín Labrada en la contraportada, los relatos exhiben “situaciones y tragedias lacerantes que atestiguan la condición humana”, llevadas a extremos que rozan la locura, la tristeza y la muerte.
Una figura enigmática y simbólica recorre el libro: el gato. Para el autor, este animal representa la dignidad, la evasión y el equilibrio, y funge como hilo conductor de los relatos. “Es este ser grandioso con el que pretendo darle unidad a mi obra”, dijo Manriquez Centeno.
(Des)encuentros no es solo una colección de relatos; es un espejo de vidas atrapadas en sistemas que devoran, pero también una ventana hacia la posibilidad de esperanza.






















