La tabasqueña Fátima Bosch deslumbró en el desfile preliminar de Miss Universo con un vestido inspirado en la diosa mexica de las flores Xochiquetzal, estética de los pueblos originarios, diseñado por Fernando Ortiz.
La vestimenta mezcla plumas rojas, verdes y turquesas para evocar fertilidad y belleza ancestral y se compone de un top con hombreras, una falda, espinilleras y un penacho. Los colores elegidos son vibrantes y saturados; rojo, verde y dorado, con unas plumas lilas en la espalda.
En el desfile de traje de baño, la modelo tabasqueña lució un traje de baño de una pieza en color rojo con un pareo en naranja que balanceo durante la pasarela.
Para el desfile en traje de gala, modeló un vestido dorado con brillos entre amarillos y verdes, con un collar largo que abarca el cuello completo, botones centrales que realzan la figura y peinado recogido.
Durante la presentación preliminar, el certamen destacó algunos aspectos de la trayectoria personal como el que ha participado durante más de diez años como voluntaria en un hospital oncológico. Ha Colaborado en programas de prevención del suicidio y apoyo a menores no acompañados.
Además, ha enfrentado retos educativos derivados de la dislexia y el TDAH, los cuales han impulsado su creatividad y capacidad de adaptación. Estudió moda en la Ciudad de México y en Milán, y actualmente promueve iniciativas de reciclaje sostenible.






















