LA HABANA.-La posibilidad de un acuerdo entre Cuba y Estados Unidos que implique cambios económicos y políticos significativos luce lejana, luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó renunciar al poder y dejó claro que su gobierno no contempla modificar el sistema vigente.
En entrevista con la cadena NBC, el mandatario aseguró que Cuba puede resistir la presión derivada de sanciones y del recorte en el suministro de petróleo, además de afirmar que la isla está preparada para defenderse ante un eventual ataque militar de Estados Unidos.
Las declaraciones se dan en un contexto de creciente tensión bilateral, luego de que el presidente Donald Trump sugiriera la posibilidad de “tomar Cuba”, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio ha insistido en la necesidad de reformas políticas, económicas y un cambio de liderazgo en la isla.
Las respuestas de Díaz-Canel refuerzan la percepción de un estancamiento en las negociaciones, al reiterar que el sistema político cubano “no está en negociación” y descartar concesiones clave exigidas por Washington.
Durante la conversación con la periodista Kristen Welker, el mandatario rechazó de forma categórica dimitir, incluso ante la posibilidad de aliviar la situación del país. “No tengo miedo. Estoy dispuesto a dar mi vida por la revolución”, afirmó.
Asimismo, evitó comprometerse a liberar presos políticos, convocar elecciones multipartidistas o permitir sindicatos independientes y una prensa libre, condiciones establecidas por Estados Unidos para levantar sanciones.
Díaz-Canel también negó la existencia de presos políticos en Cuba, al asegurar que las personas encarceladas lo están por delitos como vandalismo y violaciones al marco legal.
Aunque el gobierno cubano anunció recientemente el indulto de unos 2 mil reclusos, organizaciones civiles señalan que la mayoría de los presos políticos permanece en prisión, en medio de una crisis económica y social que continúa afectando a la isla.
En este escenario, el mensaje del gobierno cubano apunta a mantener el control sin realizar cambios estructurales, pese a las presiones externas y al deterioro de las condiciones internas.





















