WASHINGTON.- El Gobierno de Estados Unidos advirtió que no permanecerá “de brazos cruzados” ante el endurecimiento de la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, luego del anuncio de que el país dejará de celebrar elecciones para impedir el regreso de la oposición al poder.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington y la comunidad internacional deben responder al avance del autoritarismo en Nicaragua y llamó a incrementar la presión diplomática contra el gobierno sandinista.
Las declaraciones se producen después de que el presidente Daniel Ortega afirmara que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”, al sostener que no permitirá que partidos de oposición, a los que calificó como “golpistas” y vinculados a intereses extranjeros, regresen al poder mediante las urnas.
Rubio señaló que la eliminación de los procesos electorales representa un nuevo paso en la consolidación de un régimen autoritario y reiteró que el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir libremente a sus gobernantes. Asimismo, recordó que Estados Unidos mantiene sanciones contra funcionarios del régimen desde 2018 por violaciones a los derechos humanos y por el deterioro de las instituciones democráticas.
Hasta el momento, la administración estadounidense no ha anunciado nuevas medidas concretas, aunque insistió en que continuará impulsando acciones junto con la comunidad internacional para aumentar el aislamiento del gobierno de Ortega y exigir el restablecimiento de las libertades democráticas en Nicaragua.























