LA HABANA.- El gobierno de Cuba rechazó los señalamientos publicados por The New York Times que relacionan a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, con una presunta organización dedicada al tráfico de personas con operaciones en México y Centroamérica.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la información como una “fabricación calumniosa” y aseguró que no existe participación del gobierno de Cuba en operaciones de tráfico de personas en México o Centroamérica.
A través de redes sociales, el funcionario sostuvo que las acusaciones carecen de fundamento y afirmó que su difusión responde a intereses del gobierno de Estados Unidos.
Rodríguez señaló que, entre 2022 y 2024, funcionarios cubanos sostuvieron conversaciones bilaterales con representantes del gobierno estadounidense sobre asuntos migratorios. Durante esos encuentros, aseguró, La Habana alertó en repetidas ocasiones sobre la existencia de una o varias operaciones dedicadas al tráfico de cubanos hacia Estados Unidos.
Según el canciller, las autoridades cubanas informaron que dichas operaciones tendrían su centro de coordinación en el sur de Florida y recomendaron a funcionarios estadounidenses investigar los hechos. Sin embargo, afirmó que Cuba nunca recibió una respuesta por parte de Washington.
El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, respaldó las declaraciones del canciller y sostuvo que el gobierno cubano ya había informado a Estados Unidos sobre redes de tráfico y contrabando de personas vinculadas con Miami, Florida.
El diplomático rechazó que funcionarios cubanos o integrantes del gobierno de la isla estén relacionados con grupos criminales que operan en México y Centroamérica.
Las declaraciones de los funcionarios cubanos se producen después de que The New York Times difundiera información en la que se vincula a Raúl Guillermo Rodríguez Castro con una presunta red criminal dedicada al tráfico de personas.
El gobierno cubano ha negado las acusaciones y sostiene que, en lugar de estar involucrado en dichas operaciones, fue precisamente La Habana quien alertó previamente a Washington sobre la existencia de redes dedicadas al tráfico de migrantes cubanos hacia Estados Unidos.





















