CDMX.- México llega a 2026 como el principal socio comercial de Estados Unidos, pero también como uno de los mercados con mayores fricciones regulatorias, de acuerdo con el recién reporte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que advierte que las barreras no arancelarias en México persisten en sectores clave como energía, inversión, propiedad intelectual y comercio digital
En 2025, el comercio bilateral de bienes alcanzó 872,800 millones de dólares, con exportaciones estadounidenses por 338,000 millones e importaciones desde México por 534,900 millones.
Pero detrás de ese dinamismo hay tensiones, ya que el informe identifica una serie de obstáculos que afectan la operación de empresas estadounidenses y la integración regional.
Uno de los focos más sensibles es el sector energético, pues Estados Unidos señala que los cambios regulatorios en México han generado incertidumbre para inversionistas, con suspensiones de permisos, nuevas restricciones y un mayor control estatal.
Las nuevas reglas en hidrocarburos limitan actividades como el almacenamiento y transporte de combustibles, además de reducir la vigencia de permisos. Estas medidas, según el reporte, favorecen a empresas estatales como Pemex y la CFE, lo que altera las condiciones de competencia.
Empresas estadounidenses reportan problemas para recuperar pagos en el sector energético, con adeudos que superan los 2,500 millones de dólares al cierre de 2025.
En paralelo, el informe advierte sobre restricciones a la inversión extranjera en sectores estratégicos, como minería, energía y transporte.
La reforma a la Ley Minera que otorga control exclusivo al Estado sobre el litio, a través de LitioMx, limita la participación privada en un recurso clave para la transición energética.
Además, la ley mexicana mantiene límites a la participación extranjera en sectores como servicios de mensajería y uso de tierras, lo que reduce el margen de operación para inversionistas internacionales.





















