PARÍS, Francia, 20 de octubre de 2026. El Gobierno francés extendió las restricciones nocturnas y los toques de queda en distintas ciudades del país para contener los saqueos, incendios y enfrentamientos registrados durante las protestas contra el encarecimiento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, afirmó que las medidas de seguridad contribuyeron a reducir los disturbios durante la noche del lunes y la madrugada del martes, por lo que anunció que se mantendrán nuevas restricciones en las zonas donde las autoridades consideren necesario intervenir.
Las medidas incluyen limitaciones de circulación entre las 23:00 y las 6:00 horas en sectores de París, mientras que otras localidades establecieron restricciones específicas para menores de edad. En Lyon, por ejemplo, el toque de queda se aplicó en el centro de la ciudad entre las 21:00 y las 6:00 horas.
En Niza, Burdeos, Lille, Douai, Wattignies y Denain también se adoptaron medidas de alcance local. En Marsella, las autoridades impusieron restricciones nocturnas para menores en áreas cercanas a centros comerciales, luego de los actos de violencia registrados durante el fin de semana.
La ola de disturbios comenzó el sábado 17 de octubre, durante movilizaciones contra el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios de educación y sanidad. Las protestas derivaron en saqueos de establecimientos comerciales, incendios y ataques contra edificios públicos en distintas ciudades.
De acuerdo con cifras citadas por organizaciones del sector comercial, cerca de 3 mil establecimientos resultaron afectados en todo el país. En Marsella, la Cámara de Comercio e Industria reportó daños en alrededor de 500 negocios, de los cuales 317 sufrieron desperfectos o saqueos.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno anunció medidas de apoyo para los comercios afectados y reforzó la respuesta policial. El ministro del Interior, Laurent Núñez, adelantó que se desplegará un dispositivo de seguridad más amplio para la manifestación prevista el sábado 24 de octubre.
Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, instruyó a las fiscalías para que analicen los hechos bajo la figura de delincuencia organizada cuando corresponda. También comenzaron procesos judiciales contra personas detenidas por presuntos actos de vandalismo, saqueo y agresiones contra agentes.
La respuesta gubernamental ha generado diferencias entre las fuerzas políticas. Mientras el Ejecutivo atribuye parte de los disturbios a grupos radicales de izquierda y defiende las restricciones como una medida para restablecer el orden, representantes de partidos de izquierda cuestionan el uso de medidas excepcionales y piden investigar las causas sociales de la violencia.
El primer ministro no descartó ampliar las restricciones si la situación empeora, aunque por ahora el Gobierno mantiene una estrategia de toques de queda localizados en lugar de declarar un estado de emergencia nacional.
La crisis ocurre en medio de las tensiones económicas que enfrenta Francia por el encarecimiento de los combustibles y el descontento social, factores que han incrementado la presión sobre el gobierno del presidente Emmanuel Macron.





















