WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con el Gobierno interino de Venezuela que permitirá a empresas estadounidenses asumir el control de una parte importante del sector petrolero venezolano, en un pacto que involucra reservas estimadas en 65 mil millones de barriles.
Trump calificó el acuerdo como el mayor pacto petrolero en la historia y aseguró que permitirá a Estados Unidos más que duplicar sus reservas de crudo. El mandatario sostuvo que la operación no tendrá costo para los contribuyentes estadounidenses y que contribuirá a reducir los precios de los combustibles.
El acuerdo contempla una participación central de compañías privadas estadounidenses en la recuperación y explotación de los yacimientos venezolanos, con empresas como Chevron y Halliburton entre las firmas involucradas en las negociaciones para ampliar sus operaciones en el país sudamericano.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que el pacto podría atraer cerca de 100 mil millones de dólares en inversión privada para Venezuela, destinados principalmente a recuperar una industria petrolera cuya producción se ha reducido considerablemente debido al deterioro de su infraestructura.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero durante los últimos años su producción ha caído de manera drástica. La estrategia impulsada por Washington busca incrementar la extracción y reincorporar al país al mercado energético internacional.
El anuncio se produce después de meses de creciente intervención estadounidense en el sector energético venezolano. Desde enero, Washington ha administrado de facto parte de las operaciones de comercialización del crudo venezolano y ha permitido progresivamente el regreso de empresas estadounidenses al país.
Aunque Trump presentó el acuerdo como un beneficio tanto para Estados Unidos como para Venezuela, todavía existen interrogantes sobre los mecanismos mediante los cuales Washington y las compañías privadas ejercerán el control sobre los activos petroleros y sobre la participación que conservará el Estado venezolano.
La operación representa además un profundo cambio en la política energética venezolana, después de décadas de control estatal sobre la industria petrolera, y refuerza la influencia de Estados Unidos sobre uno de los principales recursos estratégicos de Venezuela.



















